Ante la decisión de mudarnos, siempre se presenta la misma pregunta ¿Reformar una casa antigua o comprar una nueva? Sin duda, se trata de una pregunta bastante interesante, ya que de ella depende ahorrarnos miles de euros.

Por supuesto, cuando hablamos de viviendas, la decisión es bastante más compleja que cuando vamos a comprar alguna otra cosa. Por ejemplo, si vamos a comprar un móvil, podemos basarnos en el uso, la cantidad de dueños, y el tiempo de uso que tiene, pero cuando se trata de una vivienda, los factores determinantes son muchísimo más complejos.

Pese a esto, os vamos a dejar una guía para que aprendáis a discernir entre reformar una casa antigua o comprar una nueva. ¡Vamos allá!

¿Reformar una casa antigua o comprar una nueva? ¿Qué deberíamos considerar?

A continuación, os dejamos los puntos críticos para elegir entre una casa antigua o una nueva:

Diferencia de precio

Generalmente, el precio suele ser el factor determinante para elegir entre reformar una casa antigua o comprar una nueva, ya que es lo que más influye directamente en si vale realmente la pena elegir una u otra opción.

Y es que, es simple: si no nos va a compensar el comprar una casa antigua ¿No es lo mismo comprar entonces una nueva y ahorrarte todo el trabajo? Pues, nuevamente: depende de la diferencia de precio entre una compra como nuevo, o usado.

Ahora bien, vayamos al mercado inmobiliario del país. En general, las viviendas usadas suelen tener un precio que va por debajo de un 10 a 20 por ciento de lo que es una nueva. Claro, que esto puede diferir dependiendo el estado de la vivienda, y el estado del mercado inmobiliario.

Ahora bien, cuando compramos una vivienda usada para reformar, lo que buscamos es obtener al menos una ganancia, o ahorrarnos algo de dinero en nuestra compra. Si consideramos esto, lo ideal sería mantenerse por encima del 13% de diferencia con una vivienda nueva, si lo que obtendremos será una vivienda que necesita reformas parciales.

Sin embargo, para una vivienda que requiera de reformas integrales, lo ideal es apostar más por al menos un 20% de diferencia para que compense realmente.

¿Por qué recomendamos esto? Pongámoslo en un ejemplo. Digamos que, vamos tenemos como objetivo comprar una casa antigua, o una con reformas. Actualmente, una vivienda de 100 metro cuadrados tiene un costo de unos 180.000 euros, pero no las venden a 162.000 (-10%) considerando que las reformas integrales cuestan aproximadamente 20.000 euros, sin mucha decoración, saquemos cuentas entonces si se trata de reforma integral:

162.000 euros (que cuesta la casa) + 20.000 euros (reformas integrales) = 182.000 euros.

Como notáis, hemos pagado incluso más caro que como nuevo. Y es justo a lo que vamos, que se necesita aproximadamente un 20% por debajo de los costos del mercado, para poder asumir una reforma integral sin sufrir pérdidas. Como en este caso, fue del 10%, hemos perdido 2.000 euros.

Antigüedad

La antigüedad es uno de esos puntos que se debe considerar, ya que si no lo haces, podrías terminar arrepintiéndote a largo plazo. Y es que, como todos sabemos, todo tipo de sistemas sufre deterioro con el paso del tiempo.

Tratándose de casas, específicamente, los puntos que más se deterioran suelen ser los que no vemos: tuberías y sistemas eléctricos. Lo peor del caso, es que reparar estas, tiene costos que son relativamente altos, porque van de la mano con romper suelos, o paredes.

En promedio, una casa empieza a tener fallas en electricidad o tuberías a partir de los 25 años. Claro está, que hay viviendas con 50 años y no generan problemas, pero no siempre es el caso. Además, considerando que la electricidad puede ser generadora de incendios, y las tuberías de humedad, no es un caso a tomar a la ligera.

A partir de 20 años, ya podemos considerar como reformas integrales lo que tendremos que hacerle a la vivienda, así que consideradlo.

Tiempo disponible

Algunas veces, necesitamos comprar una vivienda para empezar a vivir inmediatamente en ella. Si, por ejemplo, la casa que vamos a comprar requiere una reforma básica, podría dar igual comprarla, porque incluso podríamos mudarnos, y empezar a trabajar en las mejoras.

Sin embargo, si las reformas a realizar, involucran elementos vitales del hogar, como tuberías, humedad, electricidad, etc. lo ideal podría ser esperar hasta completar dichas reformas. Como resultado, nos tomaría más tiempo empezar a vivir en la nueva vivienda.

Para algunos, podría no ser un factor importante, pero para algunos sí.

Calidad de la vivienda

La construcción, al igual que la tecnología, ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Como resultado, nuevas técnicas de construcción han logrado darse a conocer, y las viviendas tienen mejores condiciones, y ofrecen mejor calidad de vida.

Por ejemplo, algunos materiales hacen la diferencia, en cuanto al tipo de instalaciones. Tratándose de elementos que inclusive, pueden llegar a encarecer el coste de mantenimiento del hogar, pero que también pueden darnos ventajas como mayor aislamiento acústico, o mejor resistencia al frío.

En este aspecto, será usted quien deberá fijar en una balanza, qué es lo que está buscando, y cuál será su presupuesto a largo plazo.

Financiación hipotecaria

Uno de los puntos que ha hecho que en España la mayoría prefieran comprar una vivienda nueva, en vez de reformar, es el crédito. Esto es porque, mientras la financiación para una vivienda nueva asciende hasta el 100% en muchos casos, y el 80% en la mayoría, para la compra de viviendas usadas apenas alcanza el 80% generalmente, y tienes que tener a mano ese 20% restante, que es algo que al final echa para atrás a muchos.

Otros gastos

Uno de los puntos que muchos compradores no tienen en consideración a la hora de preguntarse si reformar una casa antigua o comprar una nueva, son los impuestos de compra. Y es que, los impuestos de compra de una vivienda nueva son bastante más altos, que los de una vivienda antigua generalmente.

En general, el impuesto a pagar por una vivienda nueva, es de un 10%, mientras que para una vivienda usada, oscila entre 6 a 10%. Claro está, que solo hablamos del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.

Los demás impuestos, generalmente suelen ser iguales.

Adicionalmente, puede que hayan otros gastos relacionados con la vivienda. Y que pueden variar conforme la ubicación. Sin embargo, no los vamos a mencionar, porque en sí no suelen ser realmente significativos.

Pero para que os hagáis una idea, por ejemplo, una vivienda en la ciudad, podría tener más servicios que una vivienda en un pueblo, lo que asumiría obviamente, mayores gastos mensuales.

¿Reformar una casa antigua o comprar una nueva? ¿Qué me recomiendas?

Es bastante complejo. Es necesario que analices los factores propios de tu próxima vivienda, basándote en los criterios antes expuestos y fijes en una balanza lo que es mejor para ti. Recuerda, que la idea es analizar tanto los factores que nos afectarán directamente al momento de la compra, como los que están relacionados con un futuro próximo.

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